HACIA LA DIRECCIÓN CORRECTA

Iniciando este nuevo reto me preguntaba: ¿cuál es el propósito de este espacio?, y meditando no puede encontrar mejor definición que la que encontraron los reformadores: “Solo Escritura, solo Gracia, solo Fe, solo Cristo y solo para Su Gloria”.

Estas cinco frases o lemas que se les conocen comúnmente como las “cinco solas de la reforma”, expresan verdades fundamentales que los reformadores creían y aplicaban. Pero más allá de ser un pensamiento de la reforma, es lo que Dios mismo enseña y desea que la iglesia comprenda, crea y comparta porque son verdades no negociables que la protegen de ir en dirección equivocada.

¿Qué nos dicen estas 5 verdades?

  • Solo Escritura: esta verdad establece que solo la Palabra de Dios es la única fuente de autoridad por la cual debemos vivir. Todo lo que creemos, aceptamos y practicamos debe tener como fundamento solamente la Palabra de Dios. Ninguna otra fuente debe regir nuestra vida; por lo tanto, ningún  ministro, denominación, tradición y razón por muy brillantes que sean pueden estar por encima de lo que Dios ha establecido en Su palabra.
    Nada que contradiga la Revelación de Dios puede regular la vida del creyente, debemos rechazar cualquier interpretación que no sea conforme a la verdad de la Escritura, (Gálatas 1:6-10, 2 Pedro1:19-21).
    Trágicamente hoy la Escritura ha sido cambiada por técnicas, por la psicología, estrategias, pensamientos de hombre y hasta por el entretenimiento. Debemos vivir solo por lo que la Escritura bien interpretada nos enseña, porque es a través de ella que podemos ser correctamente equipados “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).
     
  • Solo Gracia: esto enseña que todo lo que Dios hace en el hombre es una obra de gracia; tanto la salvación, el llamado y los dones son un favor inmerecido que hemos recibido de Dios.
    No depende en ninguna manera del hombre, no está en control de ningún ministerio, no es transferido de familia a familia y tampoco se obtiene por guardar ciertas normas religiosas (legalismo), sino que es un don de parte de Dios otorgado e impartido a quien Él desea. “Solo es por gracia” (Romanos 9:14-16, Efesios 2:8), “Por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15:1).
     
  • Solo Fe: significa que solo por la fe en Cristo somos justificados. Esto excluye toda posibilidad que por obras el hombre pueda contribuir a su salvación, no importa que tan buenas sean a los ojos del hombre (Romanos 1:17, 3:28, 5:1).
    Tristemente hoy parte de la iglesia ha caído en el mismo error que enfrentaron los reformadores, que el hombre puede ganarse el favor de Dios a través de obras; quizá ya no es mediante penitencias e indulgencias pero si por medio de guardar ciertos ritos, sacramentos, de ayunar tantos días, de pactar con dinero, etc. Debemos recordar que todo lo que hacemos es por agradecimiento a Dios de lo que ha hecho y no para obtener su justicia.

    Nuestras buenas obras son el resultado del favor de Dios y no el favor de Dios el resultado de nuestras buenas obras. La Escritura es clara: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).
     
  • Solo Cristo: la cuarta verdad importante es que la salvación es solo por medio de Cristo. El es el único mediador entre Dios y el hombre (1 Timoteo 2:5), él es el único camino al Padre (Juan 14:6), él es el centro del evangelio (Hechos 4:12) y él es la cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18), por lo tanto debemos rechazar cualquier otro mensaje que excluya la supremacía, centralidad y suficiencia de Cristo. Nada ni nadie puede ocupar el papel de Cristo; ni la virgen María, ni ningún santo, ni ningún sacerdote, ni ningún ministro puede ser el centro del evangelio.
    Hoy hay una tendencia a sustituir a Cristo, hay un evangelio centrado en el hombre, en la auto-estima, en la auto-confianza, en la auto-suficiencia y en la falsa prosperidad; es por ello que debemos con urgencia hacer que Cristo prevalezca y que el hombre desaparezca.
    “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” (Romanos 11:36).
     
  • Solo para Su Gloria: finalmente esta última verdad afirma que la gloria essólo para Dios, que solo al él debemos servir, agradecer, honrar y glorificar. Este es el resultado lógico de las anteriores afirmaciones, porque si solo la Palabra de Dios es verdadera, si solo por Su gracia somos salvos, si solo por fe la recibimos y si solo Cristo es nuestro Señor y Salvador, entonces el único resultado es que todo terminara para Su gloria (Gálatas 1:5, Efesios 1:3-6). La salvación es 100% por gracia, para que sea 100% para la gloria de de Dios y para que seamos 100% agradecidos.

    Debemos cuidarnos de exaltar al hombre y al ministro de Dios, recordar que solo somos Sus servidores, que el único verdadero, perfecto, eterno, todopoderoso, sabio, misericordioso, maravilloso y quien merece toda la gloria, es nuestro Dios, “Por tanto, al Rey de los siglos, Inmortal, Invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por todos los siglos de los siglos. Amén” (1 Timoteo 1:17).

Concluyo diciendo, que estos fueron los cinco pilares que sostuvieron a los reformadores durante la hora crítica en Europa y deben ser también nuestros pilares en esta época de sincretismo y pragmatismo [1] religioso en la que nos encontramos. Hoy la iglesia enfrenta un gran desafío porque se ha cambiado la Escritura por la opinión personal, la gracia por la ley, la fe por las obras, a Cristo por los cristianos y la gloria de Dios por la vanagloria del hombre.

Por eso hago un llamado urgente a la iglesia de Jesucristo, tanto a ministros como a creyentes, a líderes como a liderados para que podamos retomar, proclamar y fortalecernos en estas cinco verdades fundamentales; porque la reforma no terminó con Martin Lutero, ni con Juan Calvino, ni con John Knox, entre otros, sino que continua “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe….para que no seamos arrastrados por cualquier viento de doctrina” (Efesios 4:13-14).

Oremos para que Dios siga levantando reformadores y nos ayude a entender que solo la Escritura debe ser enseñada, solo la gracia debe ser proclamada, solo la fe debe ser aceptada, solo Cristo debe ser exaltado y solo su gloria debe ser otorgada.

Pastor Daniel Patiño.

 

[1] Sincretismo: unión y mezcla de diferentes creencias (sin un criterio único),  Pragmatismo: tendencia a aceptar las cosas por su valor práctico, mas allá de si es correcto y verdadero.